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21 de mayo de 2004

La FASB todavía se equivoca sobre las opciones bono

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por William A. Niskanen

William A. Niskanen es presidente de la directiva del Cato Institute.

Poco antes del Día de los Inocentes en los EE.UU. (1ro. de abril), la Junta de Estándares de Contabilidad Financiera de EE.UU. (FASB, según sus siglas en inglés) emitió un borrador de una nueva regla contable que, de ser aprobada, requerirá que todas las formas de compensación con acciones sean contabilizadas como un costo en el periodo en que se otorgan. El comunicado de prensa de este borrador dice:

Bajo la propuesta de la Junta, todas las formas de pagos a los empleados basado en participaciones patrimoniales, incluyendo las opciones bono, se tratarían de la misma manera que otras formas de compensación al reconocer en la declaración de ingresos el costo asociado. El gasto de la bonificación generalmente se mediría de acuerdo con el valor justo en la fecha de la concesión.

En esta ocasión, los gurús de la contabilidad de la FASB se equivocan en todos los aspectos. Déjenme contar los aspectos, (para este propósito, trataré las opciones bono como representativas de todas las formas de compensación con acciones):

1. Una opción bono no es como “otras formas de compensación”. Las opciones bono son un incentivo para desempeño futuro; no son como un bono, un premio por desempeño anterior.

2. Las opciones bono no tienen “costos asociados” en el periodo en el que se otorgan, puesto que no hay desembolso de efectivo o una dilución de las acciones en ese momento. Las opciones bono son diluciones contingentes de las acciones en circulación–contingentes en condiciones tales como el precio futuro de la acción, si el empleado cumple con las restricciones para el ejercicio de la opción, y si las opciones son ejercidas. Las opciones disminuyen las acciones en circulación sólo cuando son ejercidas y sólo cuando el valor total de las acciones en circulación ha aumentado.

3. No hay una forma objetiva para medir “el valor justo (de las opciones) en la fecha de concesión” a menos que alguien cree un mercado en el que tales opciones se compren y vendan. La práctica general de las empresas que ahora emiten opciones es usar alguna fórmula para estimar cuánto otras personas deberían estar dispuestas a pagar por las opciones, pero este valor estimado no es una medida objetiva del valor de mercado y puede diferir grandemente del valor de las opciones cuando son ejercidas. Además, la FASB no ha especificado ninguna fórmula para estimar el valor de los muchos tipos de compensaciones basadas en el patrimonio, caso en el que la norma propuesta no incrementa la posibilidad de comparación de las declaraciones de ganancias entre las empresas.

4. La FASB también asegura que su propuesta “lograría una convergencia substancial en esta importante área entre los Estados Unidos y los estándares contables internacionales”. Eso es correcto pero no es razón suficiente para adoptar la nueva norma. Deberíamos ejercer un cuidado similar sobre la armonización internacional de estándares contables como el que deberíamos tener respecto de una propuesta para armonizar los códigos tributarios.

5. Por último, la lógica de la norma propuesta requeriría que las firmas volvieran a declarar sus ganancias de todos los años anteriores en los que las opciones fueron otorgadas a menos que, por accidente, el valor del mercado de las opciones cuando fueron ejercidas, resultara ser el mismo que el estimado de su valor cuando fueron otorgadas.

Me es difícil creer que la FASB haya pensado seriamente las muchas implicaciones de su propuesta.

El periodo de discusión del borrador termina este verano, el 30 de junio. El presidente de la FASB, Robert H. Herz, afirmó que “esperamos que la propuesta atraiga el interés de un amplio espectro de personas, (y) le damos la bienvenida a todas las recomendaciones”. Espero que esto sea verdad, pero lo dudo; la FASB se ha comprometido por muchos años a contabilizar como un gasto la emisión de opciones, a pesar de la fuerte oposición de muchas firmas. La única probabilidad real de detener esta propuesta es que el Congreso demore su implementación, tal como lo hizo hace una década.

No me agrada tener que confiar en el Congreso para definir los estándares contables. Pero tampoco estoy de permitirle a un monopolio privado que los defina con la autoridad de la Comisión de Valores de los EE.UU. Preferiría que cada bolsa de valores definiera los estándares contables para todas las firmas listadas en esa bolsa, en cuyo caso la FASB sería uno de muchos grupos asesores de contabilidad en competencia.

Mientras tanto, permítanme repetir mi conclusión de que la nueva norma propuesta por la FASB sobre arreglos de compensación con acciones está errada tanto en tiempo como en valoración. Las opciones bono y otras formas de compensación basadas en el patrimonio sólo disminuyen las acciones en circulación cuando son ejercidas, no cuando son otorgadas. Y el valor contabilizado de estas formas de compensación debería basarse en su valor de mercado cuando es ejercitado, no en ninguna fórmula no objetiva cuando es otorgada. En este caso, las autoridades tributarias están en lo correcto. La FASB todavía no se ha puesto de acuerdo en cómo valorar las compensaciones basadas en el patrimonio cuando son otorgadas porque están equivocados en el asunto temporal.