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Aquí puede escuchar una entrevista a Juan Carlos Hidalgo en Bloomberg. Hidalgo comenta los efectos de la reducción de remesas por sobre las economías de América Latina.
Libertad económica: El mejor camino para enfrentar la crisis
El domingo 9 de noviembre se cumplieron diecinueve años desde la caída del muro de Berlín. Aquí puedes leer el documento firmado por las instituciones que conforman la RELIAL (Red Liberal de América Latina) conmemorando el Día de la Libertad.
LIBRO: Libertad Económica en el Mundo; Informe Anual 2007
Aquí puedes descargar el texto entero de este libro publicado a principios de año por ElCato.org, El Economista (España) y Fraser Institute (Canadá). En este libro podrás encontrar puntajes de libertad económica a nivel mundial así como también un estudio acerca de cómo se esparce la apertura económica.
Steve Hanke en Excelsior (México)
Daniel Mitchell en Invertia (Venezuela)
Lorenzo Bernaldo de Quirós en El Diario de Hoy (El Salvador)
Daniel Mitchell en El Nuevo Herald (EE.UU.)
Daniel Griswold en El Economista (México)
Cato Institute
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6 de octubre de 1999
por Steve H. Hanke
Steve H. Hanke es profesor de economía aplicada en la Universidad Johns Hopkins y Senior Fellow del Cato Institute.
El baht tailandés colapsó el 2 de julio de 1997, y lo siguieron otras monedas de la región, como si se tratará de un juego de dominó. La caballerÃa del Fondo Monetario Internacional llegó galopando al rescate con dinero fresco y grandes paquetes de reforma. Sin embargo, la mayorÃa de estas reformas eran de tipo microeconómico y no resultaban apropiadas para remediar la crisis mortal que inundaba la región. Aún más, la medicina estándar del FMI -la austeridad fiscal- actuó como una bola demoledora sobre economÃas que ya operaban bajo regÃmenes fiscales prudentes.
Lo inapropiado de la receta del FMI resultó más evidente en Indonesia que en cualquier otro paÃs. La tasa de cambio de la rupiah contra el dólar habÃa estado bastante estable hasta el 17 de agosto de 1997, cuando Indonesia flotó su moneda. Ese dÃa el FMI llenó de alabos al gobierno indonés. Stanley Fischer, Primer Subdirector Gerente del Fondo, llegó incluso a proclamar que la flotación de la rupiah "permitirá que la economÃa (de IndonesÃa) continúe con el impresionante desempeño de los últimos años."
Esta resultó ser la primera de muchas declaraciones del FMI que no pasarÃan la prueba del tiempo.
Hacia fines de octubre de 1997, la rupiah ya no flotaba en un mar de tranquilidad y los indoneses llamaron al FMI para que les dieran nuevos consejos. Indonesia enfrentaba una potencial crisis monetaria, pero el Fondo insistió en que las medidas debÃan apuntar a erradicar las relaciones de compadrazgo, en vez de concentrarse en el valor de la moneda. Esto a pesar del hecho de que por años el Fondo habÃa evitado cuestionar la permanente inyección de divisas del Banco Mundial al corrupto esquema indonés. El primero de noviembre, el FMI, asistió en el proceso de cierre de dieciseis bancos que tenÃan alguna relación de compadrazgo. Esto gatilló un pánico financiero generalizado. Los inversionistas rápidamente retiraron su dinero de los bancos de Indonesia para trasladarlo a Singapur. La rupiah y las reservas extranjeras cayeron todavÃa más.
En un intento de apaciguar la marea, el Presidente Suharto firmó una segunda declaración de intenciones junto a Michel Camdessus, el Director Gerente y Presidente del Directorio del Fondo, que brillaba desde la trastienda. Antes de que se hubiera secado la tinta, los mercados volvÃan a aniquilar el precio de la rupiah. De hecho, la rupiah cayó un 10% el 15 de enero de 1998, el dÃa en que se firmó el acuerdo, y continuó en picada durante la semana siguiente. La rupiah terminó un 85% más abajo, en relación al dólar.
¿Por qué los mercados mostraron una desconfianza tan evidente? El segundo acuerdo con el Fondo Monetario fue algo más que un ajuste estructural a gran escala que apuntaba a terminar con el compadrazgo financiero y a abrir la economÃa. Este acuerdo no consideró soluciones para el principal problema de Indonesia, una moneda colapsante. Este segundo programa, tal como el primero, no hizo más que avivar con gasolina un fuego que ya ardÃa.
Para poner esto en perspectiva, asumamos que el dólar comienza a colapsar y el FMI ofrece a los Estados Unidos asistencia financiera consistente en un paquete que incluye dos condiciones. Para salvar el sistema de Seguridad Social de la bancarrota , EEUU tendrÃa que privatizar el sistema en seis meses, y para limpiar su balance el gobierno federal deberá, en el mismo perÃodo de seis meses, privatizar las tierras que posee, es decir, más de un tercio del área total del paÃs. Aunque ambas polÃticas privatizadoras son más que deseables, su implementación en sólo seis meses serÃa polÃticamente inviable.
La magnitud de lo que el FMI comisionó a Suharto es comparable a grosso modo con la noción hipotética expuesta en el párrafo anterior. Y para agregar insulto al daño, el paquete indonés del Fondo Monetario ni siquiera trató el problema inmediato que azotaba a Indonesia: el colapso de la rupiah.
Con el objeto de obtener una segunda opinión, el Presidente Suharto me llamó para asesorarlo en febrero, cuando apareció la idea de crear un Caja de Conversión, por primera vez. La rupiah tuvo un alza de un 28% el mismo dÃa que la gente se enteró sobre mi propuesta monetaria, hecho que enfureció tanto al FMI como al gobierno de EEUU. Amenazaron con frenar los créditos aprobados, a menos que Indonesia desechara la idea de inmediato. Asustado por esta amenaza, Suharto abandonó la idea de un Caja de Conversión en marzo.
El 10 de abril de 1998 se firmó un tercer acuerdo con el FMI. Este tampoco mencionaba la crisis de la moneda indonesa, y obligaba a realizar más reformas microeconómicas. Las alzas en el precio de los combustibles del 4 de mayo fueron demasiado para la población de Indonesia. Surgieron sangrientas revueltas callejeras y Suharto finalmente hizo sus maletas después de 32 años. Fue todo tan predecible que uno se pregunta si la salida de Suharto era el verdadero objetivo del FMI.
No obstante, con los programas del Fondo todavÃa en plena vigencia, la triste historia no terminó con el retiro de Suharto. La sangre todavÃa corre en Indonesia y la rupiah está en picada una vez más.
El Fondo Monetario Internacional condenó a Indonesia con su enfoque dirigido exclusÃvamente a erradicar el compadrazgo y la corrupción. Irónicamente, perdieron Rusia por no querer ver la existencia de estos mismos males. Es hora de desarticular a estos burócratas sabelotodo de Washington. ¡Ya basta!
Este artÃculo se publicó originalmente en Forbes Global el 4 de octubre de 1999.
Traducido por Fernando Alessandri para Cato Institute.